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Susana Girón

Martes, 19 de Febrero de 2013

Bluephoto en la Cárcel

Hoy hemos compartido nuestras imágenes con algunos de los reclusos de la Institución Penitenciaria Sevilla 2. Un largo pasillo decorado con grecas naranjas y algunas puertas con barrotes nos conducen al aula de cultura. Lolo Vasco, Charo Corrales y Susana Girón en representación de Bluephoto, hemos sido invitados por la ONGD Solidarios para el Desarrollo, para hablar de nuestro trabajo como fotodocumentalistas. Un aula llena de personas que podríamos ser cualquiera. Es inevitable que surja la pregunta que todo el mundo quiere hacer pero nadie quiere preguntar: “¿Qué habrá hecho este chico tan majo para estar aquí?”.

Algunos de ellos nos confiesan que de niños soñaron con ser fotógrafos. La lamentable realidad era que las jeringuillas abundaban más en sus casas que las cámaras fotográficas…, no había mucho espacio para que el azar determinara una realidad diferente. Se interesan por los protagonistas de las fotografías, reviven esos mundos que un día ellos habitaron, se contagian de ganas de ver más allá de ese muro blanco con alambre de espinos que no deja ver nada. Educadísimamente intercambiamos informaciones sobre nuestros mundos. A ellos les interesa tanto el allá afuera como a nosotros el aquí adentro. Y surge una empatía instantánea donde todos quedamos con ganas de más. “¿Y cómo es la vida en la cárcel?, ¿y viajas sola para hacer los reportajes?, ¿os tratan bien los funcionarios?, ¿Dónde puedo encontrar alguno de vuestros libros de fotografía?, ¿Cuánto te queda de condena?, ¿retocáis mucho las fotos?, ¿Vais a volver? Yo comienzo la semana que viene el tercer grado. Llevo aquí 13 años. Tengo 30 años, cuatro hijos y una maravillosa mujer que me espera fuera. Mi única meta es encontrar trabajo, ser una persona normal, ayudar a mi mujer que ha soportado mi ausencia todos estos años.”

Son las 7 de la tarde, hora de ir a cenar. Se acaba el tiempo. Todos nos quedamos con ganas de más. Estrechamos las manos, nos deseamos suerte mutua. Ellos agradecidos por haberles regalado nuestro tiempo. Nosotros agradecidos y emocionados de compartir por un rato aquellas vidas y espacios que sólo vimos en las películas. Sin duda salimos ganando en el cambio. “Mucha suerte tíos, mucha suerte.”

Martes, 22 de Enero de 2013

La coca es femenino

Son mujeres fuertes, luchadoras, sacrificadas. Cultivan la hoja de coca desde niñas, igual que lo hicieron sus madres, y las madres de sus madres. El consumo tradicional de la hoja de coca pervive a través de los siglos y las generaciones en Bolivia. Las mujeres son parte importante de este proceso.

La mujer boliviana corea la tierra, la prepara para el cultivo, siembra, cosecha, prepara y vende la hoja de coca. Dedica a estas tareas más de 10 horas al día. Cuando llega la tarde apenas hay energía para más que preparar la cena y atender la casa. La mayoría de ellas carece de seguro o seguridad social y así, se ven obligadas a trabajar en la recolección de hoja de coca hasta avanzada edad, cuando apenas si pueden caminar, pues de esas hojas sagradas proviene el único ingreso económico para ella, incluso para su familia.

Muchas enviudaron, tienen nietos a su cargo y sacrifican sus últimos brotes de lucidez y fuerza en los cocales. Se sorprenden de que algunos piensen que, algo tan natural y puro como la hoja de coca, pueda confundirse con droga. Ellas mascan coca desde niñas, como el que bebe un café, para aclimatarse a la altitud o rendir más en el trabajo. El consumo tradicional de la hoja de coca es algo tan natural en Bolivia como respirar. Más allá, la coca marca el ritmo de la vida, las costumbres y las tradiciones.

No se puede concebir una vida sin coca que mascar o cultivar. Ellas son las hijas de la niebla, las que se adentran cada mañana entre las brumas de recónditos valles de montaña para recolectar las diminutas hojas.

La ciudad Argentina de Tucumán, al norte del país, acoge cada dos años uno de los festivales de fotografía documental más relevantes de toda América latina. Con profundo tesón, determinación y profesionalidad  su director, Julio Pantoja, trabaja a destajo en la coordinación de todos los contenidos y detalles del festival. Fotógrafo de profesión y director del festival de vocación, consigue año tras año sacar adelante el evento pese a las numerosas dificultades presupuestarias. Sus alumnos en las aulas de de la Agencia fotográfica Infoto y de la propia Universidad de Comunicación de Tucumán realizan prácticas reales perfectamente coordinados e ilusionados. Muchos pequeños patrocinadores como Fine Art Cuisine impresores o el restaurante Plaza de Armas entre otros nombres, proporcionan los medios que algunas instituciones públicas no cubren.

La calidad de las muestras, los ilustres participantes que ofrecen conferencias magistrales y talleres, el clima de amistad y sentido de grupo entre equipo de organización y los autores participantes, me hace valorar muy especialmente este tipo de festivales mal denominados como “pequeños”. Alejados de las urbes impersonales y grandiosas donde todo parece diluirse en la magnitud de calles y presupuestos, crecen una serie de festivales alternativos, punto de encuentro de autores consolidados y autores emergentes. Punto de encuentro también de futuras amistades y planes futuros. Sin duda esta alternativa a los “grandes” festivales internacionalmente reconocidos,  aportan un gran valor al mundo fotográfico que lamentablemente no reciben ni el reconocimiento ni repercusión que merecen. Fred Ritchen (Ex editor de New York Times Magazine, Magnum foundation y New York Festival), Juan Travnick (prestigioso fotógrafo y comisario), Daniel Merle (Editor del diario La Nación), Antonio Turok (prestigioso fotógrafo mexicano), Sebastián Szyd (Beca Guggenheim 2010) o Eduardo Grossman (Fotógrafo y ex editor del diario Clarín) son sólo algunos ejemplos del elenco de participantes de esta V Bienal Argentina de la que he tenido la inmensa suerte de poder participar como expositora, conferenciante y visionadora de portfolios.

Desde aquí mi más profundo reconocimiento y apoyo a todo este tipo de iniciativas y personas que, con más pasión y determinación que medios económicos, sacan adelante festivales fotográficos de infinita calidad y sobre todo profundamente humanizados y cercanos. Aquellos que se autodenominan como grandes festivales fotográficos, todavía pueden aprender mucho de sus hermanos menores.

Mis felicitaciones a todo el equipo de la Bienal Argentina de Fotografía Documental, por el excelente trabajo que realizan.

Viernes, 07 de Septiembre de 2012

Refugees in Istambul


August 2012

More than 150.000 people are refugees in Turkey. 50.000 of them are trapped in Istambul. Every day close to 3.000 people cross the border of Turkey looking for their dream to reach Europe. The mayority of them come from Iran, Irak, Afganistan, Africa, ex-soviet republics and Syria.  They seek to escape from the situation in their countries of origin: wars, oppressive political regimes, torture...In their attempt to reach Greece and European Union countries, Istanbul becomes a prison where it is impossible to  to go ahead or come back, moreover of the indifference from Turkish Government.

Women suffer this desperate situation with special harshness. Mothers with children, normally repudiated by their families, under psicological trauma, most of them tortured, alone and without any income, unable to speak Turkish and and without a visa or work permit, becomes refugees or ilegal inmigrants awaiting for ACHNUR assign them a third asylum country. These procedures usually take years, and in many cases, never get to occur. Their trauma sometimes don´t allow them to go out of their houses because they are scared from everybody thus just they spend the time at home expecting for a better future that never comes.

This is a part of a of a personal photo project still in progress, about ilegal inmigrants and refuggees in Istambul.

Lunes, 20 de Agosto de 2012

De realidades y sueños

Saharablog

Estambul, 18/8/2012

De repente Fátima, sonríe y se pregunta cómo me sentaría el Hijab sobre mi cabeza. Con cariño y cuidadosamente, cubre mi cabeza con un pañuelo negro y hace un gesto afirmativo. En este momento comprendo que, compartimos un momento de amistad al mismo tiempo que un abismo cultural y humano separa nuestras vidas.

A veces pienso que la vida da oportunidades a algunos mientras a otros se las quita. Durante días recorro los diferentes vecindarios de Estambul, encontrándome de frente con historias y personas que superan lo imaginable en nuestra acomodada vida. Con generosidad me abren sus mundos, esperando que aquellas fotografías y aquel testimonio sea una oportunidad de cambio, una opción siquiera de que las cosas puedan ser diferentes, que el sufrimiento que llevan sobre sus espaldas pueda ser algún día una vida normal o simplemente digna. Yo sin quererlo, me convierto en portadora de sus esperanzas, mientras yo deposito esa misma esperanza en las imágenes que tomo, en los editores y personas que las verán. El sueño de todo fotógrafo documental: que las imágenes que tomamos puedan mover conciencias que generen cambios, que abran puertas, que modifiquen realidades. Espero que mi sueño no muera con el suyo. Hay una delgada línea donde el sueño puede ser y es también pesadilla.

Tras una sonrisa, Fátima me desata el pañuelo de la cabeza, y coloca delicadamente mi alborotado pelo con su mano.  Hoy es el último día del Ramadán y me invitan a compartir la abundante cena. Tan cerca, tan lejos.

 

Jueves, 14 de Junio de 2012

Pescar peces para Pescar fotos

pescadoras

Una de las cosas más mágicas que tiene la fotografía, es la licencia que te da la cámara de fotos para acercarte y compartir de cerca la vida de tantas y tantas personas. Una licencia y una fortuna. A veces soy incapaz de distinguir que parte de mi profesión es o no trabajo.

Estos días me enrolo en la cultura marinera. Comparto con mis pescadores sus avatares y sueños embarcada durante varios días en un barco de pesca. Compartimos mesa y mantel, mareos provocados por el mar de fondo, derivas y abatimientos, el frío que entumece las manos. Ellos aman su profesión tanto como yo la mía, y a pesar de que saben que no es buena temporada de pesca salen a faenar un día más. Mitad por placer, mitad guiados por el sueño de imaginar unos aparejos repletos de peces. Ellos escogen los mejores peces para la lonja de entre los escasos que se enganchan en las artes del miño. Mientras, yo busco imágenes que ilustren el sentir de la cultura marinera. Yo les explico como es mi búsqueda fotográfica de imágenes, mientras ellos me cuentan como es su búsqueda de bancos de peces o marisco. Ambos tenemos nuestra búsqueda personal, ambos sintiéndonos afortunados por ocupar el lugar que escogimos. Yo no podría imaginar mi vida lejos de una cámara de fotos, ni ellos pueden concebir su vida lejos del mar que habitan.

Todavía con el salitre impregnado en mi cámara y en mi cuerpo, emprendo el camino de regreso, sintiéndome profundamente afortunada por que la vida me permita vivir tantas vidas. Eres parte de todas ellas pero de ninguna en concreto. Mirando a esas gaviotas que acompañan el barco, entiendo que la libertad de su vuelo implica ser también esclavos del viento.

 

Jueves, 12 de Abril de 2012

Ruinas y esperanzas

SusanaGironblog3_1
Ayer paseaba por un conocido polígono industrial Sevillano, hasta hace poco, referencia para marcas, consumidores y empresarios. Haciendo una estimación somera, calculo que un porcentaje próximo al 40% de las naves y locales permanecían cerrados, sin actividad comercial. Carteles de “se alquila” desteñidos por el sol, grietas en las paredes por las que ya crecen plantas de primavera y zonas de aparcamiento “exclusivo para clientes” completamente vacíos. ¿Qué fue de aquellos emprendedores y sus negocios? ¿Qué fue de sus trabajadores y clientes? Debo confesar que el aspecto general de decadencia del lugar, afectó mi humor. Sentía el desánimo de pensar en todas las ilusiones rotas que representaban aquellos inertes muros. Sé de primera mano la ilusión y la pasión que supone comenzar un propio proyecto empresarial, y el lugar tan sólo me evocaba sueños rotos: la del empresario que pierde todo aquello por lo que luchó, y la de los trabajadores que ayudaron a conseguir algo que aparentemente ya no sirve para nada.Todo aquel esfuerzo e ilusión hoy no son más que paredes agrietadas. Ruina de negocios (trabajo) que ya no existen, ruina de un espacio que se consume, ruina de las personas que allí se dejaron los mejores años de su vida.
En su estado de decadencia actual, se me hace difícil imaginar que estos lugares vuelvan a tener vida, con clientes poblando sus aceras y nuevos emprendedores buscando buenos espacios donde asentar sus proyectos, ideas y empresas. Pero esta es la cruda vista que tengo enfrente, y así la miro, de frente: las puertas del local cerradas o tapiadas. Y el cartel: “Se alquila o se vende”.
¿Cómo se busca la esperanza entre las ruinas? ¿Cómo reinventarse?
Martes, 13 de Marzo de 2012

En la piel del otro

Huéscar (Granada).  13-3-2012

Corren tiempos de crisis, revueltos, raros. Todos sobrevivimos a esta época intentando reinventarnos, buscando soluciones y oportunidades a las nuevas realidades, todos y cada uno víctimas de nuestro propio discurso y situación, que pensamos es la peor.

Un ensayo fotográfico sobre el impacto de la crisis en España, me ha llevado a compartir carretera, camión y falta de horas de sueño con Conchi, una extraordinaria mujer dedicada desde hace más de 20 años al mundo del transporte de mercancías. Con agilidad innata maneja un tráiler de casi 14 metros durante 5 días, 3 países y 3.300 km. Mujer en mundos de hombres, que de Domingo a Jueves tiene que abandonar su casa, dejar a sus dos hijos adolescentes con su madre para colaborar, irremediablemente, con la economía familiar. La subida desproporcionada de los carburantes, ha afectado con gran dureza a los transportistas, en especial a aquellos que, como Conchi, son autónomos en pequeñas empresas familiares. Toca conducir el camión para sostener a una familia a la que es imposible conciliar con la vida laboral. Paradójico cuando menos.

Sentir en la piel de Conchi por unos días, me hace comprender que no todas las realidades son las mismas, como decimos aquí en el sur: quién la lleva la entiende. Quitarse el sueño a manotazos, dormitar sobre un volante, asearse durante días en estaciones de servicio, dormir de día en alguna cuneta, cumplir las largas esperas de la carga y descarga, sentir que tus hijos crecen sin ti cerca, la dieta del pan con york y queso, las soledades nocturnas de la carretera… y un gasoil tan caro que el viaje acaba siendo deficitario. España no importa apenas productos y el camión vuelve de vacío, como casi siempre. Poco le afectan a ella las reformas laborales. Si la situación no cambia en unos meses, la única alternativa que tendría sería la de vender un camión que todavía debe terminar de pagar al banco. Ni indemnizaciones por año trabajado ni subsidio de desempleo, sólo la opción de reinventarse en otro oficio. Así son los autónomos. 1800 € por un porte del que tan sólo en combustible gastó 1.300 €. Si además contamos los peajes (300 €), seguros, impuestos, desgaste de ruedas, cafés, bocadillos…mejor no hacer cuentas. Trabajar para perder dinero con la esperanza de que mañana sea diferente.

Regresamos a casa en el Hotel Iveco. Sus hijos y marido ya la esperan. Ella regresa con sus ojos maquillados y ojerosos, pero con una amplia sonrisa. Sentimientos encontrados: “Al menos durante el viaje, me evado de las otras realidades. Que maravilloso tener otra vez a mis hijos cerca”.

Martes, 22 de Febrero de 2011

Cuando la pasión se desborda

 

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Susana Girón. Mejorada del Campo (Madrid).

Justo Gallego, un labrador español de 85 años, construye en solitario una Catedral desde hace 50 años en el pequeño municipio cercano a Madrid de Mejorada del Campo.

Sin ayudas oficiales y de ningún gobierno, vendió la mayor parte de sus tierras de labranza heredadas para financiar los gastos de la construcción del edificio, que hoy mantiene gracias a los donativos de los visitantes que recibe. Sin conocimientos de arquitectura o construcción, no existe ningún plano o proyecto del edificio, siendo su inspiración varios libros de castillos e iglesias medievales que adquirió siendo joven. “No sé el modo, pero sé que esto es lo que tengo que hacer. Y de alguna manera está en mi mente. Mi Fe en Cristo es el motor de todo, tener un ideal. Entonces, es fácil”.

Cada mañana, a las 7 empieza a trabajar hasta que el sol se pone. Sus manos y las herramientas más básicas han sido capaces de levantar un edificio de más de 8000 m2 cuya cúpula supera los 40 metros de altura, empleando para ello, materiales de construcción que él mismo recicla.

Más allá de lo extraordinario de este hecho, de la propia obra de su vida, permanece latente en mi cabeza la pregunta sobre cuáles son los límites del ser humano cuando encuentra el sentido de la fe, en el espectro más amplio de sus manifestaciones y formas. La facultad de creer en uno mismo es un don que todos poseemos y solo algunos descubren; un lugar donde las pasiones se convierten en destino y los destinos en pasiones. ¿Hasta dónde somos capaces de llegar impregnados de fe?

Cada semana, desde hace un año, acudo a fotografiar a Justo. Lucho por encontrar las imágenes que describen ese sentido tan profundo de la fe, la constancia, el ideal, la mística…. Otras veces sin embargo, acudo a mi cita sin llevar la cámara, por el simple placer de impregnarme de un espíritu que me inspira referencias que aportar a mi vida. Quizás en algún momento he equivocado quiénes o qué deberían haber sido mis referentes sociales. Quizás en algún momento, obsesionada en fotografiar la actualidad y lo exótico, me olvidé de buscar y valorar las grandes historias que estaban sucediendo muy cerca de mí. Como dice el poeta Saturnino Valladares, no nos olvidemos de las historias de lo cotidiano trascendente, ellas también merecen ser contadas, o mejor dicho, leídas con una cámara de fotos.

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